Teatro Alhambra

Una sala multiusos y una vocación de contemporaneidad, incluso si traemos aquí a los pequeños.

 

Caso contrario al del Isabel la Católica, el Teatro Alhambra, en el histórico barrio del Realejo, se inauguró en 1992 relevando a una sala de cine que, en sus mejores momentos, mediados los años 70, programaba las llamadas películas de «arte y ensayo». Fueron el empeño y el tesón de una compañía privada, Teatro del Sur, los que salvaron este espacio de un peligroso declive a finales de los 80, encarando las reformas que hicieran del viejo cine un nuevo teatro. En menos de cuatro años de programación vio consolidada su apuesta con el Premio Andalucía de Teatro 1996 otorgado por la Junta de Andalucía, que al año siguiente asumió su reforma y posterior gestión. La contemporaneidad, en teatro, en danza, en música, ha sido y es la seña de identidad de esta sala, que –casi como un organismo vivo– sufrió un susto en 2005 al detectársele importantes carencias materiales, lo que forzó su cierre y una posterior obra. Desde finales de 2007 ha vuelto a congregar a los granadinos que aún quieren, sin decirlo ya así, «arte y ensayo».